Resumen: |
Es preciso reivindicar el interés y la reflexión de la sociedad acerca del Patrimonio en tanto que recurso e instrumento de conocimiento, y el reconocimiento de un mayor uso social. Tradicionalmente, al Arte y al Patrimonio se les había querido mantener en una esfera de excepcionalidad y de privilegio. Por el contrario, es hora ya de hacer posible su uso y disfrute, pues es esa, y no otra, la misión y la justificación del Patrimonio: su papel como fuente de progreso, de calidad de vida y de conciencia colectiva. No importa cual sea la diversidad de los valores de cada cultura; cada una de ellas encierra una irremplazable singularidad y todas ellas constituyen el Patrimonio Común de la Humanidad, por lo que su respeto, salvaguarda y tutela constituye una obligación del presente y una exigencia del porvenir. A nadie se le oculta, sin embargo, que la diversidad cultural del planeta está en serio peligro. Nuestro deber es preservar los bienes culturales en una relación dialéctica entre lo tangible y lo intangible, entendiendo que cada pueblo y, por ende, la humanidad, tiene derecho a conocer y conservar su cultura y sus señas de identidad y, también, que éstas han de conservarse allí donde se produjeron. |